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Más Allá de la Tercera Posición20. Vejez, natalidad y responsabilidades entre generaciones

20. Vejez, natalidad y responsabilidades entre generaciones

La persona no vence con su edad

Una comunidad que mide a sus integrantes solo por la producción corriente vuelve invisible a quien cuidó, trabajó, enseñó o sostuvo instituciones y ahora necesita apoyo. Pero una comunidad que identifica vejez con incapacidad también priva a personas adultas de su derecho a participar. La cuestión previsional no se resuelve con una imagen ideal de «abuelos» ni con una cuenta aislada: exige pensar cómo se distribuyen tiempo de trabajo, ingreso, cuidado y riesgos entre generaciones desiguales.

La tesis de este capítulo es doble. Toda persona debe contar con protección material en la vejez; ninguna generación puede prometerla sin explicitar quién aporta recursos y qué servicios hacen falta. La justicia intergeneracional no es igualdad mecánica de pagos, porque las biografías difieren, el trabajo de cuidado fue distribuido de manera desigual y la enfermedad no llega a todos al mismo tiempo. Tampoco autoriza cargar al trabajador joven con obligaciones ilimitadas mientras se tolera informalidad, privilegios injustificados o mala administración. El artículo 14 bis constitucional manda una seguridad social integral e irrenunciable y reconoce jubilaciones y pensiones móviles, pero no proporciona una fórmula presupuestaria universal. B03

Qué sistema existe y qué problemas no resuelve por sí solo

La Ley 26.425 unificó en 2008 el régimen general nacional en el Sistema Integrado Previsional Argentino, público y financiado mediante reparto solidario, y eliminó el anterior régimen obligatorio de capitalización. La Ley 24.241 conserva reglas de prestaciones y otros regímenes y modificaciones deben examinarse en su vigencia concreta. Sería un error describir las cuentas de capitalización del texto histórico de la Ley 24.241 como opción obligatoria hoy disponible. B90 B91

El reparto liga obligaciones con ingresos públicos presentes. El ahorro personal, si se incorpora voluntariamente, liga expectativas con rentabilidad, inflación, costos y riesgo de mercado. Ninguno crea recursos reales por decreto: las prestaciones futuras dependerán también de empleo, productividad, salud pública y composición demográfica. Un debate honesto distingue suficiencia del haber, cobertura, equidad contributiva y sostenibilidad. Puede mejorarse una dimensión dañando otra. Aumentar un beneficio sin financiamiento estable deteriora su valor futuro; endurecer requisitos sin considerar trabajo no registrado y cuidado puede excluir justamente a quienes más protegió el principio solidario.

La trayectoria laboral argentina no cabe en el modelo de una persona que aporta ininterrumpidamente durante décadas. Trabajo doméstico no remunerado, cuidado de niños o adultos, empleos temporarios, desempleo, migración entre jurisdicciones e informalidad dejan lagunas. El INDEC mide el volumen del trabajo no remunerado en una cuenta satélite; esa medición no convierte automáticamente cada hora en un aporte jubilatorio ni determina quién debe financiar su reconocimiento. B19 Una propuesta coherente debe decidir qué lagunas acredita, con qué evidencia, bajo qué límite y con qué partida. Reconocer cuidados como aporte social no puede consistir en añadir años ficticios sin exponer el costo.

El capítulo II.30 diseñará pilares y un ejercicio fiscal. Aquí se fijan los criterios: un piso para evitar pobreza extrema en la vejez; una prestación contributiva cuya relación con aportes sea comprensible; reconocimiento explícito y financiado de cuidados y trayectorias discontinuas; ahorro complementario voluntario regulado, si demuestra valor; y servicios de salud y dependencia que una transferencia monetaria no reemplaza. El piso debe alcanzar también a quienes no lograron empleo formal; la relación contributiva no debe convertir desigualdades heredadas en jerarquías morales. Estos son principios de propuesta, no descripción de una reforma sancionada ni prueba de su viabilidad financiera.

Trabajo adulto como derecho y opción

Ampliar la vida laboral puede ser valioso para quien desea continuar, necesita ingresos o encuentra en su oficio un vínculo social. También puede ser injusto exigirlo a quien tuvo décadas de esfuerzo físico, enfermedad o cargas de cuidado. Una política de empleabilidad adulta debe combatir discriminación por edad, adaptar puestos, ofrecer formación y permitir combinaciones legales de actividad y prestación según reglas verificables. La jubilación no es una expulsión obligatoria de toda actividad productiva; la posibilidad de trabajar tampoco es una excusa para retirar un piso de seguridad.

La propuesta debe comparar oficios y salud. Un albañil de setenta años y una profesora con condiciones de trabajo adecuadas no enfrentan la misma capacidad ni el mismo riesgo. Una edad uniforme puede ser administrativamente simple y distributivamente injusta. La alternativa de evaluaciones individualizadas puede introducir arbitrariedad, estigma y litigios costosos. Por eso se necesita una combinación de reglas claras, excepciones por tareas o salud, control de abusos y vías de apelación. En ausencia de datos de esperanza de vida por condición social, empleo registrado y años aportados, este libro no afirmará qué edad legal «óptima» tiene Argentina.

El ahorro voluntario tampoco debe venderse como garantía automática. Si un trabajador recibe salario precario, pedirle que ahorre más no corrige su falta de ingresos. Si existen instrumentos complementarios, sus comisiones, gobierno, custodia, riesgo, información comprensible y portabilidad requieren regulación. No debe confundirse complemento con traslado secreto del riesgo desde el presupuesto a cada familia.

Cuidados y autonomía

La longevidad puede ampliar años de participación, pero también aumentar períodos en que se necesita ayuda. El cuidado de larga duración incluye apoyo para movilidad, alimentación, higiene, medicación, decisiones y vida social; su necesidad es heterogénea. Un sistema basado únicamente en un haber monetario supone que siempre habrá un familiar disponible para convertir dinero en tiempo. La cuenta satélite de cuidados y la legislación sobre trabajo en casas particulares recuerdan que ese tiempo tiene valor y relaciones laborales concretas. B19 B20

El criterio doctrinario es preservar autonomía con apoyos. Servicios domiciliarios, centros de día, adaptación de vivienda y redes barriales pueden evitar internaciones innecesarias, pero requieren personal capacitado, protocolos de abuso, financiamiento y evaluación. Una residencia puede ser necesaria y digna; idealizar el hogar puede encerrar a una mujer de la familia en trabajo no elegido. Las personas mayores deben participar en decisiones sobre su vida y tener canales independientes de reclamo. En caso de discapacidad, la Convención obliga a respetar capacidad jurídica, ajustes y apoyos; no permite tratar dependencia como incapacidad civil automática. B21

Natalidad sin coerción

El lema de Alberdi «en América gobernar es poblar» pertenecía a un problema de construcción estatal y atracción de población en el siglo XIX. No es una orden contemporánea a cada mujer de tener hijos. En las páginas explicativas de Bases, el propio Alberdi advierte contra aplicaciones de la máxima contrarias a su sentido. La distancia histórica obliga a distinguir su propósito de poblamiento de una política familiar actual, sometida a igualdad, libertad, salud y derechos de niños y adultos. B92

Las estadísticas vitales del Ministerio de Salud ofrecen series de nacidos vivos registrados y descripciones de variables. Un descenso de nacimientos, si se confirma para períodos comparables, no demuestra por sí solo que las personas «rechacen» la familia: puede intervenir edad de maternidad, acceso a vivienda, educación, anticoncepción, relaciones de pareja, incertidumbre laboral o elección de otro proyecto de vida. Tampoco permite proyectar de modo lineal la cantidad de aportantes dentro de treinta años. B93 El texto no presenta aquí tasas ni una proyección propia porque no se ha construido todavía la serie con denominador, definiciones y supuestos. Se trata de una hipótesis de investigación demográfica, no de un resultado calculado.

Si se busca que quien desea criar pueda hacerlo sin perder empleo, vivienda, salud o educación, la política pertinente incluye licencias financiadas, cuidados accesibles, protección contra discriminación laboral, ingresos previsibles y vivienda. Estas medidas deben evaluarse por bienestar de familias y niños, y por su costo, aun si la tasa de natalidad no aumenta. Usar la fertilidad como único indicador convertiría a las personas en instrumentos de una proyección fiscal. La migración, por su parte, puede aportar trabajo y cultura; requiere derechos, integración y planificación de servicios, no una contabilidad de cuerpos para salvar un régimen previsional. La Ley 25.871 reconoce derechos de migrantes bajo reglas de ingreso y residencia que deben examinarse en su texto vigente. B22

Un pacto medible entre generaciones

Un pacto intergeneracional creíble publicaría anualmente al menos: cobertura y suficiencia de prestaciones por sexo, territorio y trayectoria laboral; relación entre ingresos corrientes y obligaciones; costo de beneficios no contributivos con fuente específica; años saludables y necesidades de cuidados; participación laboral por edad; y escenarios demográficos con intervalos, no una cifra fatalista. Debe separar los regímenes nacionales, provinciales y especiales, porque mezclarlos sin conciliación contable oculta transferencias. La información permitiría discutir distribución de cargas: impuestos generales, contribuciones, crecimiento de productividad, deuda o reasignación. Cada camino tiene perdedores, incertidumbres y límites constitucionales.

Una reforma previsional tampoco puede prometer que todos mejorarán de inmediato. Debe resguardar derechos adquiridos y expectativas protegidas según el marco jurídico, explicar transiciones por cohorte y someter sus hipótesis actuariales a revisión independiente. El Congreso decidiría la ley y el presupuesto; organismos ejecutores y de control rendirían cuentas. El capítulo II.30 convertirá estos criterios en opciones comparables, con una microsimulación solo cuando existan datos y supuestos declarados.

Livia — contrapunto crítico. La invocación de solidaridad puede justificar una transferencia opaca desde jóvenes pobres hacia beneficiarios acomodados; la invocación de sostenibilidad puede justificar recortes indiscriminados a personas sin otro ingreso. Exigiría publicar quién recibe, quién financia y cómo varía la protección ante inflación, desempleo y envejecimiento, sin exponer datos personales. También exigiría que el reconocimiento de cuidados tenga costo y que cualquier incentivo a la natalidad supere la pregunta de si ayuda a familias reales o solo embellece una curva futura.

La continuidad entre generaciones no se consigue enfrentando edades ni convirtiendo hijos en instrumentos económicos. Se construye cuando el trabajo de hoy puede sostener la vida de hoy y una vejez digna mañana, cuando el cuidado deja de ser invisible y cuando toda promesa previsional acepta ser examinada con datos y derechos.

Referencias específicas

  • B03. Constitución nacional, art. 14 bis.
  • B19. INDEC, cuenta satélite del trabajo no remunerado.
  • B20. Ley 26.844, trabajo en casas particulares.
  • B21. Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad.
  • B22. Ley 25.871 de migraciones, texto actualizado.
  • B90. Ley 26.425, Sistema Integrado Previsional Argentino, texto actualizado.
  • B91. Ley 24.241, sistema previsional, texto actualizado.
  • B92. Juan Bautista Alberdi, páginas explicativas de Bases, edición digital de texto histórico.
  • B93. Ministerio de Salud, datos abiertos de nacidos vivos registrados.

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Índice

Preliminares

  1. Edición de cortesía para primeros lectores

Capítulos

  1. 1. Por qué repensar una doctrina
  2. 2. Perón, el justicialismo y su contexto histórico
  3. 3. La tercera posición ante el mundo de 1945 y el de 2026
  4. 4. Una filosofía de principios sin dogma de métodos
  5. 5. De la categoría «trabajador» a la dignidad de toda persona
  6. 6. Comunidad organizada en sociedad plural
  7. 7. Libertad, deber y justicia social
  8. 8. Patriotismo cívico y pertenencia territorial
  9. 9. Las culturas argentinas y el humanismo de raíces cristianas
  10. 10. Unidad nacional sin unanimidad ideológica
  11. 11. Capital, trabajo, empresa y sindicatos como actores de la comunidad
  12. 12. El trabajo después de la inteligencia artificial
  13. 13. Mercado interno y soberanía industrial sin aislamiento
  14. 14. Moneda, ahorro, crédito y responsabilidad fiscal
  15. 15. El Estado productivo y la soberanía del bienestar
  16. 16. Energía, recursos estratégicos y desarrollo sostenible
  17. 17. Federalismo económico, NOA y regiones productivas
  18. 18. Educación, ciencia y capacidades para el porvenir
  19. 19. Salud, alimentación, deporte, cultura y vivienda
  20. 20. Vejez, natalidad y responsabilidades entre generaciones
    1. La persona no vence con su edad
    2. Qué sistema existe y qué problemas no resuelve por sí solo
    3. Trabajo adulto como derecho y opción
    4. Cuidados y autonomía
    5. Natalidad sin coerción
    6. Un pacto medible entre generaciones
    7. Referencias específicas
  21. 21. Política como formación de capacidades, no reparto de favores
  22. 22. Partido, gobierno, recursos y poderes familiares
  23. 23. El Estado inteligente ante el ciudadano libre
  24. 24. Deliberación y participación frente a los nuevos medios
  25. 25. La mirada de Livia: las grandes objeciones
  26. 26. Veinticuatro tesis y sus límites
  27. 27. El ideal humano de la Comunidad Organizada
  28. 28. Epílogo: una doctrina que pueda corregirse

Anexos y contratapa

  1. Anexos del Volumen I
  2. Contratapa

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